Beneficios de la meditación

“La distancia que existe entre tú y los demás

es la misma que existe entre tú y lo más profundo de ti mismo.” 

 

Quizá sepa de alguien cuyas actividades de cada día suponen distancia entre la vida que llevan y la que verdaderamente desean, por lo que no puede ser el líder de su propia vida. En muchos casos, estas personas viven las cosas que “tienen” que hacer poniendo entre su vida y su más profunda aspiración vital convicciones o creencias, interpretaciones sobre el mundo, sobre sí mismos y sobre otros, y aprendizajes que generan “distancias” internas y externas. Son las “distancias sistémicas” que nos impiden ser verdaderamente eficaces, productivos y felices.

Aunque para muchos la meditación es algo desconocido y proponerla un sinsentido, a su práctica de al menos 3000 años podemos añadir las evidencias científicas que la apoyan fruto de investigaciones de ya muchas universidades.

¿Qué es la meditación? Es un puente que acorta las distancias del sistema que somos cada uno y también las distancias entre nuestro sistema y el resto de sistemas. Frente a la creencia en que meditar es algo sumamente pasivo, la meditación resulta ser un “trabajo” personal activo. Meditar es el trabajo que permite la unificación, cuya consecuencia es la transformación de la persona.

PuenteHaciaLaMeditacion

En su sentido amplio, la meditación es el trabajo personal a través del cual se camina hacia la integración plena de todas las “partes” de nuestro sistema. Es el viaje hacia la congruencia personal imprescindible para el liderazgo interior. Junto a esto y considerando un sentido más restrictivo, la meditación se encuentra en el mismo campo de significación que la atención y la  contemplación (presencia plena), si bien conllevan aspectos diferentes. Así, por meditar también entendemos “estar en el centro”; por contemplar, “estar en el templo”. La meditación es el trabajo que hacemos como una disciplina para alcanzar la presencia plena y darnos cuenta de que ya estamos en ella. La atención corresponde al trabajo de la meditación. Estar presentes plenamente es la vivencia de la “epojé”, de la suspensión del juicio (no de la actividad mental) desde la que somos capaces de experimentar lo que realmente somos porque se han acortado las “distancias”. En la medida en que alcanzamos un mayor grado de esta experiencia accedemos también en mayor grado a nuestro potencial y lo describimos como “expansión de la conciencia”.

Meditar es practicar una técnica que permite descubrir lo más profundo que uno es, su “identidad vital”, y alcanzar su integración con la “identidad funcional”, la dimensión que permite nuestra adaptación social. Y a la vez, meditar es una actitud y un estilo de vida: es la forma de estar en el mundo de quien ha experimentado eso que le es más íntimo a sí mismo, a sí misma, que su propio Yo.

 

MEDITACIÓN PARA PERSONAS OCUPADAS

La meditación es para todos y quizá más para las personas ocupadas: ayuda a desarrollar el enorme potencial de los recursos de que disponemos para el éxito y la felicidad. Sus efectos explican por qué podemos afirmarlo. Cada vez más, profesionales de todo tipo agobiados por el estrés, pacientes a los que sus médicos recetan unas sesiones de exploración interior para mejorar o prevenir el dolor o individuos interesados en profundizar en sí mismos y aprender a manejar sus emociones experimentan la mejoría de su salud y la optimización de sus recursos personales. ¡Científicos estudian la meditación, médicos la recomiendan!

Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin, ha comprobado que la práctica de la meditación hace más potente el sistema inmunitario en términos absolutos y más potente en relación con el sistema inmunitario de quienes no la practican. Además, ha demostrado que meditando regularmente el cerebro es reorientado desde un estado estresado de enfrentamiento o fuga a uno de aceptación y concentración; un desplazamiento que aumenta la satisfacción. Y curiosamente, trabajos conjuntos de Richard Davidson y Jon Kabat-Zinn han demostrado cómo las personas que meditan tienen mayor cantidad de anticuerpos.

La aportación de Herbert Benson, de la Universidad de Harvard, también ha sido significativa en cuanto a la salud. Sus estudios han demostrado que la meditación puede disminuir la presión arterial, mejorar el funcionamiento cognoscitivo, alzar el sistema inmune, optimizar el metabolismo y reducir los efectos secundarios de casi cualquier enfermedad que conocemos. Esto implica que podemos aumentar nuestra función mental, realzar la creatividad y la productividad e incluso alzar el funcionamiento atlético.

El ya mencionado Kabat-Zinn, de la Universidad de Massachusetts, ha tratado de encontrar una demostración científica del poder sanador de la meditación. Durante años él ha ayudado a más de 14.000 personas a manejar sus dolores sin medicamentos, enseñándoles a poner la atención en su sensación de dolor y aceptarlo más que a luchar con él. Es famoso además por la expansión de su método Mindfulness para la reducción del estrés.

En nuestra sociedad, las personas ocupadas se encuentran en muchos casos “manejadas” por los quehaceres y por los acontecimientos. La necesidad, por tanto, de convertirse en los propios líderes de su vida se manifiesta para unos abiertamente, casi “a gritos, y para otros sutil y calladamente en el grito silencioso de lo más profundo de su ser que clama por ser escuchado… Y la salud debilitada suele ser una de las manifestaciones que nos permiten saber que no vivimos integrados, desde la congruencia interior, alineados con nuestra más profunda aspiración vital: es el cuerpo, que habla…

La meditación es un “viaje” que permite a las personas ocupadas reducir su estrés, fortalecer su sistema inmunitario, potenciar su creatividad, aumentar su productividad y concentración y ser más felices liderando la vida que quieren vivir...

 

MÁS ALLÁ DE LA SALUD

He detallado algunos de los potenciales usos terapéuticos o preventivos de la meditación. Sin embargo, la meditación va más allá. Su práctica está asociada a un cambio de percepción de la realidad y a la estimulación de los procesos de conciencia, algo que también interesa extraordinariamente a los científicos y que Goleman define como «conocimiento» de la existencia. El tipo de investigaciones anteriormente señaladas se encuadran en la tendencia actual de lo que se denomina medicina integral o, en un contexto más amplio, el estudio de la interacción mente-cuerpo. La ciencia va adquiriendo cada vez más conocimientos sobre el cerebro, pero algunos niveles de conciencia no están limitados a este órgano. Quizá en las próximas décadas la neurociencia tendrá que traspasar los límites del cráneo.

La contemplación supone un “salto cualitativo” de la persona. Francisco J. Rubia, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, quien a través de sus investigaciones trata de desvelar los mecanismos neurobiológicos de las experiencias místicas, muestra cómo en dichas experiencias se produce una pérdida del sentido de unicidad y a la vez se vivencia un sentimiento de unión con el resto de universo. Estas experiencias, además, dejan vía libre al mundo de las emociones y de la sensorialidad: la persona en presencia plena entra en un estado en el que percibe con extraordinaria intensidad y riqueza todo lo que le rodea; pierde el sentido del espacio y del tiempo. Comparada con la meditación, la presencia plena o contemplación es un salto cualitativo: se ha visto que la cualidad del arrobamiento es un cambio de comportamiento inmediato en la persona que lo experimenta, se vuelve más compasiva.

 

LIDERAZGO INTERIOR

La meditación en su sentido amplio, o la meditación y la presencia plena a través de la atención desde un sentido más restrictivo, facilitan la integración de lo que somos disminuyendo las distancias sistémicas y aumentando el autoconocimiento y la congruencia interna, aspectos fundamentales para liderar la propia vida y para liderar a otros. Junto a los efectos beneficiosos para la salud, la superación de la unicidad y el acceso a la unidad permiten vivir la experiencia del Ser que lidera el Hacer.

 Gonzalo Serra Fernández

 



 

 
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